
Las diversas teorías o concepciones de los procesos de aprendizaje que a lo largo del tiempo se han ido proponiendo, están todas involucradas en las competencias, y éstas se han desarrollado de manera paulatina desde los precursores del homo sapiens.
La percepción en el ser humano se presenta cuando se suceden diversos hechos o acontecimientos en el entorno del observador, se produce de inmediato una asociación con los conocimientos previamente adquiridos, que incluso desde el nacimiento el ser ya tiene, y se provocan las respuestas a los estímulos recibidos. La información que se adquiere se organiza, discriminando ―más no desechando totalmente― la información que se considere pertinente, voluntaria o involuntariamente. Tal información, ya organizada se usa para un aprendizaje posterior, ya por inducción o experimentación directa, de manera que se va integrando un aprendizaje significativo, al relacionar los saberes previos con los nuevos conocimientos. Al procesar la información se efectúa un proceso cognitivista, que provocará una respuesta del aprendiz. Al interactuar éste con el medio que le rodea su aprendizaje será constante y estará en función de su capacidad cognitiva y desde luego de sus conocimientos previos. Al estar inmerso en un contexto social, el aprendiz podrá compartir sus conocimientos, llevándose a cabo un aprendizaje colaborativo.
Una enseñanza y aprendizaje por competencias ha de tener rasgos de cada uno de los conceptos del aprendizaje, y será efectiva en la medida, con la calidad y la profundidad que se apliquen de manera adecuada en un contexto sociocultural determinado.
Es evidente, entonces, que el aprendizaje no puede valorarse, mucho menos medirse, en función de las respuestas que un reactivo pudiere provocar, sino en la efectividad de las acciones que pudieren darse como consecuencia del confrontamiento con un determinado problema usando los saberes adquiridos y ejercitando las habilidades específicas para las que se ha adiestrado al aprendiz. Sin embargo, hay que considerar desde luego que incluso la valoración y evaluación de tal efectividad puede ser sumamente subjetiva, dependiendo del tipo de problema y la actitud de los evaluadores, hablando de un contexto psicopedagógico.

1.- ¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?
La educación basada en competencias es y será un medio para la reflexión permanente, para el ejercicio de soñar con mejorar, aunque ese mejorar sea necesario perfilarlo en cada avance obtenido y con cada falla reflexionada.
Las competencias son conocimientos y habilidades, que implican la capacidad de responder a demandas complejas utilizando y movilizando recursos psicosociales en un contexto particular incluyendo habilidades y actitudes. Con esta definición nos damos cuenta que el conductismo no es congruente con el enfoque por competencias por que el conductismo intenta explicar el aprendizaje a partir de leyes y mecanismos comunes a todos los individuos y está científicamente comprobado que todos los seres humanos somos diferentes, con intereses y necesidades diferentes, entonces no es posible aplicar los mismos mecanismos de aprendizaje a todos los individuos por igual.
Ésta definición de competencias rebasa también a las teorías del procesamiento de la información y a la del aprendizaje por descubrimiento de Bruner, lo cual nos conduce hacia las teorías del aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak), ya que son importante en las competencias y permite al alumno a adquirir nuevos conocimientos a través de saberes previos, que a su vez fueron aprendidos al establecer relaciones semánticas. Estos nuevos saberes son de interés para él ya que le encuentra sentido a lo que está aprendiendo y a través de su cambio de actitud le puede dar utilidad en su entorno para el bienestar común. Aquí el docente debe estructurar el contenido, pero éste debe estar en función de las competencias que quiere alcanzar el alumno.
La perspectiva del aprendizaje por descubrimiento, desarrollada por J. Bruner (1962), atribuye una gran importancia a la actividad directa de los estudiantes sobre la realidad, afirmó que los docentes deberíamos de esforzarnos por lograr la economía en nuestra enseñanza, este principio implica tomar un concepto difícil y no volverlo claro y sencillo para los alumnos, no tomar un concepto fácil y hacerlo difícil, esto significa ayudar a los estudiantes a examinar a profundidad unas cuantas ideas esenciales en lugar de bombardearlos con hechos no relacionados con poca probabilidad de tener un impacto sobre el aprendizaje, ¿cuántas veces como docentes forzamos nuestra tarea a alcanzar los contenidos y cumplir al 100% el programa?, cuando en ocasiones hasta los mismos contenidos no están sugeridos a la realidad del entorno o el currículo no está orientado a las necesidades sociales de la región.
El constructivismo de Jean Piaget se asocia al desarrollo de competencias ya que el alumno siendo el sujeto, actúa de forma activa, con conocimientos previos sobre los cuales va a realizar nuevas construcciones siendo él, el centro de la organización de las actividades pedagógicas.
En su construcción el estudiante se enfrenta a problema en su vida diaria (mínimos o graves), formula algunas hipótesis, compara excluye, ordena, contrasta, reformula sus hipótesis, busca regularidades, pone a prueba sus anticipaciones reorganiza los datos según su nivel establece muchas veces conexiones originales entre las cosas. Como docentes somos facilitadores que ayudamos al alumno a "descubrir" los conocimientos favoreciendo su reconstrucción. Esta intervención debe ofrecer a los alumnos contraejemplos a sus propias ideas, de tal manera que estos se vean obligados a revisarlas, favoreciendo la autonomía del estudiante, es un trabajo compartido actuar como coordinador para avanzar en el conocimiento y crecer en lo moral, colaborar para proporcionar las condiciones necesarias para que los estudiantes puedan auto- gobernarse. Aprender es un proceso donde existen períodos o estados de desarrollo, prevalece la asimilación, en otros la acomodación, por lo se presentan estadios "epistemológicos", actualmente llamados cognitivos, que se han definido en el ser humano. Por lo que el alumno es activo, crítico, moral e intelectualmente autónomo, que coopera con los otros, es él ser ideal de la escuela piagetiana.
Esta concepción de Piaget es aplicada en las competencias genéricas del perfil del egresado del Bachillerato, claro ejemplo será desarrollar: "1. Se conoce y valora a sí mismo y aborda problemas y retos teniendo en cuenta los objetivos que persigue; y 2. Sustenta una postura personal sobre temas de interés y relevancia general, considerando otros puntos de vista de manera crítica y reflexiva." Y en las competencias disciplinares de la RIEMS: "Identifica problemas, formula preguntas de carácter científico y plantea las hipótesis necesarias para responderlas”.
La concepción socio-constructivismo de (Vigotski) es la más congruente desde mi punto de vista con el enfoque por competencias por que considera al aprendizaje como un proceso personal de construcción de nuevos conocimientos a partir de los saberes previos (actividad instrumental), haciendo énfasis en lo inseparable de este proceso con el contexto en el que se produce. Y considerando la importancia de la interacción social (aprender con otros iguales o expertos), el aprendizaje colaborativo (con y de los demás) y el aprendizaje situado, recalcando que el salón de clases debe ser un campo de interacción de ideas, representaciones y valores. La interpretación es personal, de manera que no hay una realidad compartida de conocimientos. Aquí el alumno se puede desenvolver más fácilmente en su medio, tomando decisiones que lo involucran en procesos reales.

2.- ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje no puede considerarse un mecanismo trivial, ya que es un ciclo integrado por distintas fases y procesos, y aún cuando es considerado una actividad individual, es desarrollado en un contexto social y cultural, sin embargo, es observable y medible en diversos aspectos durante y después de la práctica docente, ya sea como una simple pregunta a propósito de un contenido cualesquiera y/o a través de las evidencias de aprendizaje. Al aprender el ser humano se transforma, se apropia de la realidad y almacena algunos datos, mientras que el docente solo desempeña el papel de mediador (en el sentido de “facilitador”).
El aprendizaje de ningún modo es susceptible de medirse en base a una escala numérica. Simplemente es el análisis y estudio de lo que el educando es capaz de hacer o no. A esto es a lo que realmente se refiere la educación basada en competencias.
En primer lugar, el aprendizaje supone un cambio conductual o un cambio en la capacidad conductual.
En segundo lugar, dicho cambio debe ser perdurable en el tiempo.
En tercer lugar, el aprendizaje ocurre a través de la práctica o de otras formas de experiencia, por ejemplo, observando a otras personas.
Al aprender se modifican los conocimientos previos por la nueva adquisición, el sujeto se modifica estructuralmente.
El aprendizaje, se considera un proceso de descubrimientos de significados personales sobre la realidad que se percibe, por lo que un aprendizaje sea poco o muy significativo, no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del estudiante.
Definitivamente el aprendizaje es un proceso complejo, no trivial, por lo tanto requiere, más que unas simples preguntas y observaciones de conducta.
La perspectiva en la reflexión de la lectura de Xavier Vargas Beal, la cual nos muestra la problematización en que la nueva exigencia educativa es:
Desarrollar competencias y hacerlo a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad, ya que el interés principal al desarrollar la investigación fue el de resolver la pregunta ¿Cuál es la relación estructural entre el desarrollo de las competencias y el aprendizaje significativo y situado? para el estudio específico: La construcción del conocimiento, y el objeto socio-profesional concreto: los procesos de enseñanzas-aprendizajes en el nivel de educación superior.
Entendemos como competencia, a una construcción social de interacción reflexiva y funcional de saberes significativos, cognitivos, procedimentales, actitudinales y metacognitivos, enmarcados en principios y valores, que generan evidencias transferibles a distintos contextos apoyadas en el conocimiento, e identificadas y transformadas en realidad.
En la competencia podemos distinguir diferentes tipos de saberes (interacción); el sujeto es consciente de cómo y por qué se aprendió (meta cognición) y de qué formas se dan estas relaciones, además de identificar las posibilidades de mejora (reflexión). Saber, poder, y querer se alinean rumbo a un mismo objetivo (funcionalidad), en el que se es capaz de reconocer e identificar el error y la ilusión, y un saber estratégico, que hace "referencia al saber implícito del experto que está en la base de su capacidad de utilizar conceptos, hechos, y procedimientos a fin de realizar tareas y resolver problemas".
El evaluar el conocimiento no debe basarse tan sólo en lo conceptual, pero cómo evaluar los procedimientos, actitudes y valores de los alumnos, cuando en ocasiones no somos justos y nos dejamos llevar por situaciones ajenas o que influyen en una ponderación.
La evaluación es uno de los temas más complejos del quehacer educativo por qué en él intervienen factores institucionales, ideológicos, metodológicos y personales.
La evaluación no sólo consiste en aplicar técnicas novedosas, sino que debe llevarse a la reflexión en torno a ella desde el servicio docente, sin dejar de considerar el contexto que la rodea.
Calificar, medir, acreditar, certificar, retroalimentar y tomar decisiones son facetas de la evaluación, que integradas adecuadamente en el proceso educativo pueden acercar más a los procesos de formación donde el contenido se analice y reflexione, para observar los cambios estructurales en el estudiante, como ser un humano por encima de los contenidos programáticos ya que la experiencia es la diferencia del poder evaluar.
Reciban un cordial y atento saludo.
J. Irma
Grupo 207

